Concursos
Cómo es un día de concurso de danza, contado desde dentro
De todo lo que pasa en In Stage, los días de concurso son lo que peor os hemos contado: están repartidos en pies de foto de la galería y en un par de frases de la página de Formación de Ballet, y poco más. Así que vamos a contarlo entero, por las familias que están dándole vueltas al sábado y no saben muy bien a qué están diciendo que sí.
Qué es un concurso de danza (y qué no es)
Lo primero, porque es la duda que más nos llega: un certamen de danza no se parece en nada a un concurso de talentos de la tele. No hay nadie buscando el drama, ni un jurado que ridiculice a una niña de once años, ni eliminaciones a cara de perro. Es mucho más aburrido de contar y mucho más bonito de vivir.
Un certamen es, sencillamente, un montón de escuelas de danza que llevan a sus alumnas a bailar delante de un jurado de profesionales, ordenadas por edad, nivel y categoría. Cada una sale, baila la pieza que lleva meses puliendo y se baja. Al final del bloque, el jurado da su fallo. Y ya está. Lo demás —las horas muertas, las amigas nuevas, los nervios compartidos— es lo que de verdad hace el día. Nosotros lo decimos siempre: no competimos por los trofeos, pero cuando llegan, se celebran.
Solo, dúo y grupo: cómo se compite
Como escuela presentamos a nuestras alumnas a certámenes dentro de la Comunidad de Madrid y también fuera. Las inscripciones y la preparación las llevamos nosotros: la familia no tiene que buscar nada ni apuntar a nadie. Se compite en tres modalidades y en dos categorías, y conviene tener claro qué es cada cosa.
- Solo. Una alumna sola en el escenario con su variación. Es la modalidad que más impone y la que más enseña.
- Dúo. Dos bailarinas que tienen que respirar a la vez. Suena fácil y no lo es.
- Grupo. La coreografía que se monta los sábados contando con todas. Si falta una, se nota.
- Repertorio clásico. Las variaciones de los grandes ballets, con su vestuario y sus códigos. Aquí se mira la técnica con lupa.
- Danza libre. Coreografía propia, más margen para contar algo. Es donde suelen soltarse más.
El día, por dentro
El horario exacto lo marca la organización de cada certamen y os lo pasamos en cuanto lo tenemos, así que las horas cambian. Lo que no cambia nunca es el orden de las cosas:
- Salir de casa pronto. Mucho antes de lo que la familia espera. Si el certamen es fuera de Madrid, se sale de Madrid con el grupo y ahí ya empieza el día: el autobús, la música y los nervios compartidos.
- El moño. No es un detalle, lleva su rato. Se hace antes de salir o se hace allí, sentadas en el suelo de un pasillo, con la laca en la mano y dos compañeras ayudando.
- Vestuario y camerino. Se cuelga el traje de cada coreografía. El vestuario lo organizamos nosotros: os lo contamos con tiempo y nadie tiene que salir corriendo a comprar nada.
- Calentar. En el sitio que haya: un pasillo, el vestíbulo del pabellón, entre dos filas de sillas. Se calienta igual.
- Esperar. La parte larga, la que nadie cuenta. Se ve bailar a otras escuelas, se hacen amigas y se repasa la coreografía con las manos en el aire.
- La caja. Los minutos previos a salir, a oscuras, entre cajas.
- Salir. Y bajarse.
- Esperar otra vez. Hasta el fallo, que casi siempre llega mucho después y con todo el mundo ya desmaquillado.
Los minutos de la caja
Si nos quedáramos con un momento del día, sería este. La caja es el lateral del escenario, a oscuras, donde se espera el turno pegada a la cortina. Se oye la música de la que está bailando, se ve un trozo de luz y poco más. Ahí se les pasa por la cabeza todo: que se les olvida, que se equivocan de lado, que la música entra antes de tiempo.
Y luego, casi siempre, se ríen. Dos que se miran, se dicen algo tonto y se sueltan. Ese gesto vale más que cualquier corrección nuestra desde el patio de butacas. Hay cosas que no se aprenden en la barra: sostener la mirada del jurado, aguantar los nervios de la caja, repetir cuando algo no sale, alegrarse por la compañera que se lleva el premio. Esas se aprenden ahí arriba.
Salir a escena
Luces, un jurado delante, un público que no conoces y una sola oportunidad de bailar la variación que llevas meses puliendo. No hay repetición. Y lo bonito es que casi nunca sale perfecto y casi siempre sale bien: se aprende a seguir cuando algo se tuerce, a acabar la frase aunque el pie no haya ido donde tenía que ir, a sonreír con las piernas temblando. Eso, en una clase, no se puede ensayar.
El escenario es la mejor escuela.
Un sábado de concurso, en vídeo
Esto lo grabaron ellas mismas, así que es más fiel que cualquier cosa que os contemos. Minuto y medio de autobús, moño, bastidores y vuelta a casa.
Vlog de un día de concurso con las alumnas de In Stage.
Qué hace falta para competir
Menos de lo que la gente se imagina. No hay cuotas de vestuario obligatorias ni sorpresas a mitad de curso.
- El chándal de la escuela. Cuesta 85 € y se encarga aquí. Es la vestimenta con la que se presentan a los concursos y con la que se las ve llegar, calentar y recoger el premio. Se compra una vez y vale para toda la temporada.
- El uniforme de clase. En Predanza y en Ballet de 5 a 16 años se viene con el uniforme de la escuela, que se compra por internet y cuesta entre 25 y 35 €. Cuando os apuntáis os pasamos el enlace.
- El vestuario de cada coreografía. Lo organizamos nosotros y os lo contamos con tiempo. No hay que buscar nada.
- La inscripción al certamen. También la llevamos nosotros. La familia no tiene que rellenar ni pagar nada por su cuenta.
- Paciencia, y algo de comer. Un día de concurso es largo. Esto no lo pone en ningún sitio, pero es verdad.
La clase de los sábados, donde se monta y se ensaya todo esto, va de 10:00 a 12:00 y entra dentro del pack de Formación de Ballet (145 € al mes, cuatro días a la semana). Quien no hace la formación completa puede venir solo al sábado por 50 € al mes, con dos requisitos: tener 9 años cumplidos y estar viniendo ya a un mínimo de dos clases por semana. Los números completos están en horarios y precios.
Desde qué edad se va, y por qué nadie va obligado
A concursos se va a partir de los 9 años. Predanza, Ballet I y las alumnas de Ballet II que todavía no los han cumplido no salen a concurso ni vienen a la clase del sábado: tienen su clase de ballet entre semana y el festival de fin de curso, que no es poca cosa.
Sobre lo de obligar, conviene distinguir dos cosas. Para las alumnas de la Formación de Ballet, el sábado forma parte del pack y su asistencia sí es obligatoria, porque las coreografías de grupo se montan contando con todas y si falta una no hay coreografía. Salir a un concurso concreto es otra cosa y se habla siempre con la familia y con la alumna: nadie se sube a un escenario a la fuerza. Y para el resto de la escuela, los grupos de concurso de los sábados son voluntarios; la mayoría de nuestras alumnas hacen su clase entre semana y disfrutan del festival, y está perfectamente bien.
Lo que hemos traído a casa
Nuestras alumnas han conseguido varios premios, medallas y reconocimientos en certámenes de danza —entre ellos un primer premio a la mejor coreografía—, tanto en solos como en dúos y en coreografías de grupo, y en las dos categorías que trabajamos: repertorio y danza libre. Detrás de las fotos de la galería hay un primer puesto en dúo, las ganadoras del concurso Orbe y una medalla de plata con un tercer puesto para Ballet III, por si os apetece ponerles cara.
Pero el motivo por el que seguimos yendo no es ese: es que vuelven distintas. Vuelven sabiendo lo que es prepararse algo durante meses, defenderlo de una sola vez y encajar el resultado, sea el que sea. Y por si sirve de tranquilidad, el trabajo de escena nunca va por delante de bailar sano: nuestro profesorado está titulado por la Royal Academy of Dance y formado además en ADAPT y PBT, y el cuerpo va primero.
Si vuestra hija tiene 9 años o más, lleva el ballet en serio y os estáis preguntando si el sábado le va a venir bien, escribidnos por WhatsApp al 679 794 436 o venid a vernos. Lo hablamos con vosotras y con ella, sin prisa y sin compromiso.
¿Queréis ver cómo se prepara?
Reserva una clase de prueba por 15€ y venid a conocer la sala, al equipo y el ambiente de los sábados. Estamos en Tetuán, junto al metro Cuatro Caminos.